Recorrido de los contenidos de la educación

Pablo 27 diciembre 2014 0


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La “paideia” griega más antigua, tal y como la podemos estudiar en los poemas homéricos (más bien en la Ilíada que en la Odisea), se fundamentaba en un ideal heroico y guerrero. De hecho su principal objetivo era sobresalir en batalla y dejar a los venideros un glorioso recuerdo.

A medida que fue declinando la sociedad aristócrata a favor de la afirmación de las “polis” demócratas, la “paideia” toma un nuevo camino: cumbre de la educación es la formación del buen ciudadano que, aunque siga siendo un valioso soldado, participa activamente en las instituciones del gobierno de la ciudad.

Es exactamente lo que afirma Pericles en el famoso discurso, contado por Tucídides, para los caídos del primer año de la Guerra del Peloponeso.

Sin embargo, la mayor herencia del mundo griego en términos educacionales es el “discurso” socrático. Este empeña el ser humano en una valiente búsqueda del bien, pese que esta actividad choque con los intereses de la comunidad (exactamente lo que le paso a Sócrates mismo).

Luego JesúsCristo se pone al lado del filosofo griego como maestro del occidente: aquí el contenido educacional coincide con una total abertura hacia el otro en la practica caritativa.

Gracias al encuentro entre estas dos ramas de la educación occidental surge el gran proyecto educacional del Humanismo, Este quiere hacer el hombre consciente de su papel y de sus deberes frente a la humanidad entera, a pesar de cualquier imposición dogmática.

El siguiente paso es, obviamente, el contenido educacional moderno. Este rodea la formación de personalidades criticas. Es decir que, más allá de unas precisa normas, la educación así como la conocemos trata de despertar una autonomía del juicio que, debería, ayudar la sociedad a alejar eventuales peligros como, por ejemplo, experiencias políticas totalitarias o integristas.

A los poemas homéricos, a los Evangelios, a los textos de Erasmo de Rotterdam se arrima, en fin, la gran lección kantiana resumida en el lema “sapere aude” (Se valiente para conocer): el énfasis ya está toda en el ser humano que, con coraje, se enfrenta al largo recorrido del conocimiento.