El diablo en la tradición popular: el puente de Sachsenhausen

mariagg2005 10 Julio 2010 0


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El interés científico, en general se puede decir interdisciplinario,  que ha despertado en todos los tiempos la figura del diablo se hace lógico, al poder a través de ella entrar en cuestiones fundamentales para la  humanidad, tanto teológicas, como  filosóficas, sociológicas… Las más profundas ansiedades y miedos humanos se han ligado desde tiempo ancestrales a esta maléfica figura.

Aparte de su innegable vinculación con la religión, encontramos a esta figura diabólica  unida al paisaje, a la naturaleza, a lagos, montes… ya sea con apariencia de artesano, molinero… en multitud de cuentos y narraciones que forman parte de la tradición popular.

El porqué de esa cercanía de esta temerosa figura en nuestra vida, quizás sea precisamente porque al atribuirle una apariencia más humana, podemos hacer la confrotación hombre-diablo, que nos permite liberar esa ansiedad y miedo irracional que nos produce su imagen desconocida. Miedo a lo desconocido, a la muerte, a la perversión, a la amenaza…

Una narración muy conocida, nos presenta a un diablo constructor que pacta con el hombre”: 

 En medio del puente de Sachsenhausen hay dos arcos que están unidos por la parte superior por una madera para que ésta en tiempos de guerra pueda quitarse sin necesidad de volar todo puente. Se cuenta la siguiente historia sobre el puente:

” El constructor se comprometió a terminar el puente en un cierto tiempo. Cuando se acercaba el día veía que era imposible cumplir con la fecha y cuando sólo le quedaban dos días en su miedo llamó el diablo para que le ayudase. El diablo se presentó ofreciéndose a terminar el puente en la última noche si el constructor por esta ayuda le entregara el primer ser vivo que cruzara el puente. El contrato fue cerrado y el diablo terminó de construir en la última noche el puente sin que nadie le pudiera ver en la oscuridad. A la mañana siguiente vino el constructor llevando un gallo delante de él a través del puente y se lo entregó al diablo. Éste sin embargo quería un alma humana y como se vio engañado cogió furioso el gallo, lo despedazó y lo tiró del puente de lo que quedan todavía hoy los dos agujeros que no pueden ser tapiados porque todo lo que es construido durante el día se derrumba por al noche. Un gallo dorado en una barra metálica muestra el emblema todavía hoy en el puente.”