El racionalismo musulmán clásico: Algazel

mariagg2005 28 Enero 2010 0


 images58.jpg Palabras sin desperdicio, obtenidas de la traducción de un texto del pensador musulman, Algazel, donde se muestra la esencia de un Dios bueno creador, de un mundo ideal, bajo una perspectiva racionalista, de causalidad y necesidad lógica.

 “…Y si se cree sinceramente, sin debilidad ni duda alguna en ello, que Dios, poderoso y excelso, ha creado a todas sus criaturas con la inteligencia más portentosa y la sabiduría más sublime, y que ha creado para ellas todos los conocimientos que puedan contener, llenándolas de sabiduría ilimitada e indescriptible, sumándoles luego a cada una de ellas toda ciencia, sabiduría y entendimiento, desvelándoles después los fines de las cosas y poniéndoles al cabo de los secretos de su gobierno e informándoles con exactitud
de Su gracia y del misterio del castigo último para que consideren con ello lo bueno y lo malo, lo útil y lo dañino, y si El les ha ordenado que administren este reino (mundo) y el trascendente por medio de las ciencias y de la sabiduría que han recibido, mostrándoles la necesidad de organizar todo ello sin excepción ayudándose unos a otros, entonces no es necesario precisar como Dios –alabado sea– ha ordenado la creación en este mundo y en el más allá, protegiendo hasta un mosquito, ya que no deja de lado ni siquiera
la salvaguarda de un mosquito, ni se eleva, por lo mismo, ni una mota de polvo, ni se la hace bajar, ni se abandona a un enfermo, a un deshonrado, a un afligido, ni a un necesitado, ni a ninguno de aquellos por los que El se preocupa, pues no tiene fin ni la salud ni lo perfecto, ni la abundancia, ni lo provechoso para todos aquellos a quienes Dios protege. Por el contrario, si a todo lo que ha creado las gentes volvieran la mirada y la elevasen, entonces verían que no hay error ni fisura en todo ello, sino que todos los dones que Dios altísimo ha repartido entre sus siervos como alimento, muerte, alegría, sufrimiento, debilidad o poder, creencia e infidelidad, obediencia y rebeldía, son todos auténticamente justos y sin tiranía alguna, ya que, en verdad, tienen lugar sin injusticia; por el contrario, todo ello es según el orden necesario, verdadero y tal como ha de proceder y como es y en la medida en que es conveniente, ya que es imposible del todo (absolutamente) que se de nada mejor que este orden, ni más perfecto o acabado. Si tal fuese posible o El pudiera disminuirlo con su poder, aún así no se dignaría a hacerlo pues entonces sería mezquino, contradiciendo su excelencia, ya que al cometer injusticia sería injusto, y no sería entonces poderoso sino incompleto al actuar contradiciendo su divinidad.

Toda pobreza y perjuicio en la vida terrenal es más bien daño en este mundo y ganancia en el Otro, por el contrario, toda pérdida en el Otro mundo para uno es una ganancia para otro. Si no hubiera noche no se conocería el día, si no hubiese enfermedad no se disfrutaría de la salud y si no hubiese Infierno no sabrían los bienaventurados del Paraíso ni de lo omnímodo de Su favor. Asimismo, el rescate de las almas humanas por medio de las almas de los animales que tiene lugar con su sacrificio no es injusto, pues anteponer lo perfecto a lo imperfecto denota justicia…”